{"id":1492,"date":"2020-01-15T20:23:38","date_gmt":"2020-01-15T20:23:38","guid":{"rendered":"https:\/\/reflexionando.org\/?p=1492"},"modified":"2020-01-15T20:23:50","modified_gmt":"2020-01-15T20:23:50","slug":"san-juan-bautista-el-heraldo-del-mesias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reflexionando.org\/index.php\/2020\/01\/15\/san-juan-bautista-el-heraldo-del-mesias\/","title":{"rendered":"San Juan Bautista: el Heraldo del Mes\u00edas."},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/reflexionando.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Ntra_Sra_Guadalupe-731x1024.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1493\" data-permalink=\"https:\/\/reflexionando.org\/index.php\/2020\/01\/15\/san-juan-bautista-el-heraldo-del-mesias\/san_juan_bautista_post\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/reflexionando.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/San_Juan_Bautista_post.jpg?fit=1000%2C625&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1000,625\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"San_Juan_Bautista_post\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/reflexionando.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/San_Juan_Bautista_post.jpg?fit=300%2C188&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/reflexionando.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/San_Juan_Bautista_post.jpg?fit=1000%2C625&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter wp-image-1493 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/reflexionando.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/San_Juan_Bautista_post.jpg?resize=1000%2C625&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"625\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/reflexionando.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/San_Juan_Bautista_post.jpg?w=1000&amp;ssl=1 1000w, https:\/\/i0.wp.com\/reflexionando.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/San_Juan_Bautista_post.jpg?resize=300%2C188&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/reflexionando.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/San_Juan_Bautista_post.jpg?resize=768%2C480&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>No hizo milagros, <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>pero por su predicaci\u00f3n <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>y por el ejemplo de su vida <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>atra\u00eda hacia la conversi\u00f3n. <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Desde su nacimiento <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>hasta despu\u00e9s de su muerte, <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>fue un verdadero Heraldo del Mes\u00edas.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho nos hablan los Evangelios de la persona asc\u00e9tica del Bautista, con sus vestidos evocativos de los antiguos profetas de Israel y su austeridad de vida. Los jud\u00edos llegaron a pensar que estaban ante el Mes\u00edas esperado. Sin embargo, la historia de ese var\u00f3n tan singular, cuya predicaci\u00f3n marca el final del Antiguo Testamento y da comienzo al Nuevo, es desconocida por muchos. Hablemos un poco sobre ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Nacimiento anunciado por un \u00e1ngel<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No temas, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dar\u00e1 un hijo, y le pondr\u00e1s por nombre Juan\u00bb, dijo el celestial mensajero. Y a\u00f1adi\u00f3: \u00abser\u00e1 grande a los ojos del Se\u00f1or\u00bb e \u00abir\u00e1 delante del Se\u00f1or, con el esp\u00edritu y poder de El\u00edas\u00bb (Lc 1, 13.15.17). Sin embargo, por haber dudado en ese instante de la promesa se qued\u00f3 mudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Lucas narra a continuaci\u00f3n la Anunciaci\u00f3n del \u00e1ngel a la Virgen Mar\u00eda y su visita a Isabel, poniendo en contacto a la Madre del Mes\u00edas con la madre del Precursor. Al o\u00edr el saludo de Mar\u00eda, Isabel sinti\u00f3 que la criatura \u00absaltaba de alegr\u00eda\u00bb en su vientre (cf. Lc 1, 26-45). El Precursor hab\u00eda reconocido al Mes\u00edas e inmediatamente comenz\u00f3 a ejercer su funci\u00f3n de heraldo. Al nacimiento le segu\u00eda la circuncisi\u00f3n, el rito de admisi\u00f3n del hijo var\u00f3n en el pueblo de Dios. A ella se asociaba la imposici\u00f3n del nombre, la cual era como una inscripci\u00f3n del reci\u00e9n nacido en el cat\u00e1logo de los hijos de Israel. Sus parientes y vecinos quer\u00edan darle al Bautista el nombre de su padre, Zacar\u00edas, pero Isabel intervino sin vacilar: \u00ab\u00a1No! Se va a llamar Juan\u00bb. Le replicaron que en su familia nadie se llamaba as\u00ed. Al ser consultado, Zacar\u00edas escribi\u00f3 en una tablilla: \u00abJuan es su nombre\u00bb. Enseguida recuper\u00f3 el habla que hab\u00eda perdido al dudar de la palabra del \u00e1ngel (cf. Lc 1, 58-63).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre generoso con sus servidores, Dios no s\u00f3lo lo cur\u00f3 de su mudez, sino que tambi\u00e9n lo llen\u00f3 del Esp\u00edritu Santo y lo elev\u00f3 a las alturas del profetismo, poniendo en sus labios el bell\u00edsimo c\u00e1ntico del Benedictus: \u00abBendito sea el Se\u00f1or, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscit\u00e1ndonos una fuerza de salvaci\u00f3n en la casa de David, su siervo\u00bb (Lc 1, 68-69). Finalmente, fijando los ojos en su hijo, profetiz\u00f3 tr\u00e9mulo de emoci\u00f3n: \u00abY a ti, ni\u00f1o, te llamar\u00e1n profeta del Alt\u00edsimo, porque ir\u00e1s delante del Se\u00f1or a preparar sus caminos\u00bb (Lc 1, 76).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El primero en dar testimonio de Jes\u00fas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los primeros a\u00f1os de vida del \u00abprofeta del Alt\u00edsimo\u00bb conocemos s\u00f3lo estas breves palabras del Evangelio: \u00abEl ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda en el esp\u00edritu, y viv\u00eda en lugares desiertos hasta los d\u00edas de su manifestaci\u00f3n a Israel\u00bb (Lc 1, 80). Tan pronto como el cuidado materno dej\u00f3 de serle necesario, se apart\u00f3 de la convivencia humana, recogi\u00e9ndose en la soledad del desierto. Seg\u00fan San Mateo, vivi\u00f3 oculto a los ojos del mundo en el desierto de Judea, la zona m\u00e1s \u00e1rida del pa\u00eds. Probablemente, all\u00ed llevar\u00eda a cabo su noviciado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las sinagogas los rabinos garantizaban al pueblo que el Mes\u00edas no tardar\u00eda en aparecer. Citaban la c\u00e9lebre profec\u00eda de Daniel: \u00abSetenta semanas est\u00e1n decretadas sobre tu pueblo y tu ciudad santa; para poner fin al delito, cancelar el pecado y expiar el crimen, para traer una justicia eterna, para que se cumpla la visi\u00f3n y la profec\u00eda, y para ungir el santo de los santos\u00bb (9, 24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esas alturas de los acontecimientos, Juan se puso a bautizar en el r\u00edo Jord\u00e1n. Simb\u00f3lica elecci\u00f3n del lugar, pues por aquellas regiones hab\u00eda entrado el pueblo de Dios en la Tierra Prometida. El sitio era, adem\u00e1s, adecuado para el bautismo de inmersi\u00f3n, rito nuevo, figurativo de la conversi\u00f3n a la que exhortaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie conoc\u00eda su origen. \u00danicamente algunos viejos pastores de las monta\u00f1as contaban que hab\u00eda desaparecido de su casa un ni\u00f1o concedido milagrosamente al sacerdote Zacar\u00edas. Poco despu\u00e9s de que Juan apareciera en p\u00fablico se present\u00f3 Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida p\u00fablica del Redentor empieza con la misi\u00f3n del Precursor. Dicha misi\u00f3n era esencial. Sobre \u00e9l estaba escrito: \u00abVoy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino ante m\u00ed\u00bb (Ml 3, 1). Juan hablaba de Cristo como aquel que \u00abviene detr\u00e1s de m\u00ed\u00bb (Mt 3, 11; Mc 1, 7; Jn 1, 15). Como eslab\u00f3n entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, es el primero en dar testimonio de Jes\u00fas. No s\u00f3lo anuncia al Mes\u00edas, sino que lo se\u00f1ala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00abConvert\u00edos\u00bb era su consigna<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Mateo inicia de forma solemne el relato de la vida p\u00fablica del Precursor: \u00abPor aquellos d\u00edas, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando\u00bb (3, 1). Toda la regi\u00f3n hablaba sobre \u00e9l. Cuatrocientos a\u00f1os sin profeta despertaron en el pueblo hambre de profec\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Lucas, \u00abcon una solemnidad literaria cronol\u00f3gica especial\u00bb, <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> trata de precisar el tiempo y el espacio en que Juan irrumpe como el Precursor. Y revela estar bien documentado: \u00abEn el a\u00f1o decimoquinto del imperio del emperador Tiberio&#8230;\u00bb (3, 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Juan Evangelista se muestra respetuoso con aquel que fue su maestro y a \u00e9l se refiere con mayor reverencia: \u00abSurgi\u00f3 un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: \u00e9ste ven\u00eda como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de \u00e9l\u00bb (1, 6-7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aparici\u00f3n del Bautista era tan importante que San Lucas lo presenta as\u00ed: \u00abvino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacar\u00edas, en el desierto\u00bb (3, 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se generaliz\u00f3 de tal manera la afluencia de jud\u00edos a su alrededor que Marcos y Mateo no dudan en afirmar que acud\u00eda a \u00e9l: \u00abtoda la gente de Jerusal\u00e9n, de Judea y de la comarca del Jord\u00e1n\u00bb (Mt 3, 5); \u00abtoda la regi\u00f3n de Judea y toda la gente de Jerusal\u00e9n\u00bb (Mc 1, 5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sabemos qu\u00e9 hizo el hijo de Zacar\u00edas para hacerse tan conocido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Evangelios no mencionan que hubiera realizado ni siquiera un milagro. A este heraldo destacado para \u00abenderezar los caminos\u00bb le bastaba la fuerza de sus palabras y el ejemplo de su vida. Pero sabemos lo que nos cuenta San Lucas: \u00abVoz del que grita en el desierto: reparad el camino del Se\u00f1or, allanad sus senderos\u00bb (3, 4); \u00ab\u00e9ste es de quien est\u00e1 escrito: \u2018Yo env\u00edo mi mensajero delante de ti, el cual preparar\u00e1 tu camino ante ti&#8217; \u00bb (7, 27). Y el mismo Redentor dir\u00e1: \u00abentre los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan\u00bb (Lc 7, 28).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan sigui\u00f3 el sentido contrario de los predicadores de tipo mesi\u00e1nico que lo precedieron. Toda su ense\u00f1anza se centraba en una exhortaci\u00f3n: \u00abConvert\u00edos, porque est\u00e1 cerca el Reino de los Cielos\u00bb (Mt 3, 2). \u00c9sa era su consigna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ense\u00f1aba con el ejemplo lo que predicaba con la voz<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De su solitaria vida s\u00f3lo se sabe lo austera que era: \u00abJuan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre\u00bb (Mt 3, 4). Produjo una inmensa conmoci\u00f3n y un estremecimiento en Israel: \u00ab\u00a1Surgi\u00f3 un profeta!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos imaginarlo alto y delgado, pero fuerte, de mirada ardiente y cargado de misticismo; firme y decidido, lleno de bondad, tono de voz viril y melodioso. Ten\u00eda que dar fama al Se\u00f1or y despu\u00e9s desaparecer. Los fariseos deb\u00edan de odiarlo bastante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No prob\u00f3 ni vino ni sidra, o cualquier otra bebida delicada. Su alimento normal estaba en consonancia con su m\u00edsera indumentaria: saltamontes y miel silvestre, es decir, recogida de los troncos de \u00e1rboles o entre las grietas de las rocas. Al modo de los nazarenos, ostentaba larga y majestuosa barba, jam\u00e1s tocada por una navaja, y su cabello ca\u00eda sobre los hombros, acentuando el austero aspecto de su rostro. Se distingu\u00eda por su santidad de vida. Todos se quedaban impresionados por el rigor de su penitencia, integridad de sus costumbres y fuerza de sus palabras. Ense\u00f1aba con el ejemplo lo que predicaba con la voz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSe present\u00f3 Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados\u00bb (Mc 1, 4). Lo primero que exig\u00eda de sus oyentes era el arrepentimiento. Una metanoia, o sea, un cambio completo de mentalidad y de alma, una transformaci\u00f3n spiritual un rechazo al pecado en lo m\u00e1s profundo del propio ser. No se contentaba con meras se\u00f1ales exteriores de arrepentimiento, exhortaba a una conversi\u00f3n sincera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las predicaciones a\u00f1ad\u00eda el bautismo, para significar la necesidad de limpiar las manchas del alma. No era, pues, \u00fanicamente un heraldo, sino aquel que bautizaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bautismo de Juan no perdonaba los pecados, como el sacramento del Bautismo borra la mancha del pecado original y el de la Penitencia perdona los pecados personales. S\u00f3lo era un s\u00edmbolo exterior que representaba el cambio de vida y la limpieza de coraz\u00f3n a las que exhortaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supo elegir entre sus oyentes a cierto n\u00famero de disc\u00edpulos, algunos de los cuales se convirtieron en ap\u00f3stoles de Jes\u00fas: Andr\u00e9s, Pedro, Santiago y Juan. No perd\u00eda la oportunidad de dar testimonio del \u00abCordero de Dios\u00bb. La predicaci\u00f3n del gran profeta fue eficac\u00edsima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00abYo lo he visto y he dado testimonio de que \u00e9ste es el Hijo de Dios\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegaba la hora de darse ante el pueblo jud\u00edo la conjunci\u00f3n entre el Precursor y el Mes\u00edas. Juan no lo conoc\u00eda m\u00e1s que por las comunicaciones del Esp\u00edritu Santo, sus ojos nunca lo hab\u00edan visto. Anhelaba el feliz momento de poder contemplar el rostro del Salvador, o\u00edr su voz y besar sus sagrados pies.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez unos seis meses despu\u00e9s del comienzo de la predicaci\u00f3n de Juan, Jes\u00fas se habr\u00eda unido a alguna caravana que iba hacia el Jord\u00e1n en busca del profeta. De inc\u00f3gnito, como cualquier israelita, pasaba por uno m\u00e1s entre miles. Por su modo de hablar se notaba que era galileo. Poco nos relatan los Evangelios sobre ese encuentro. Conversando un d\u00eda con sus disc\u00edpulos al respecto, el Bautista afirm\u00f3: \u00abYo no lo conoc\u00eda, pero el que me envi\u00f3 a bautizar con agua me dijo: \u2018Aquel sobre quien veas bajar el Esp\u00edritu y posar se sobre \u00c9l, \u00e9se es el que bautiza con Esp\u00edritu Santo'\u00bb (Jn 1, 33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras preparaba a un grupo de penitentes para que recibieran el bautismo, fij\u00f3 de repente la mirada sobre un var\u00f3n cuyo aspecto le hizo estremecer, como a\u00f1os antes se hab\u00eda conmovido en el seno materno por la presencia del Salvador. Un instintivo movimiento lo empujaba hacia \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, cuando iba a arrojarse a sus pies, Jes\u00fas lo detiene y le pide el bautismo. \u00abSoy yo el que necesito que t\u00fa me bautices, \u00bfy t\u00fa acudes a m\u00ed?\u00bb (Mt 3, 14), exclam\u00f3 admirado Juan. Jes\u00fas respondi\u00f3 con las primeras palabras de su vida p\u00fablica, registradas por los evangelistas: \u00abD\u00e9jalo ahora. Conviene que as\u00ed cumplamos toda justicia\u00bb (Mt 3, 15). La justicia exig\u00eda que Cristo, habiendo asumido sobre s\u00ed las iniquidades del mundo entero, fuera tratado como un pecador. Juan lo comprendi\u00f3 y no se opuso a la voluntad del Maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas se bautiz\u00f3 y sali\u00f3 del agua \u00abse abrieron los cielos y vio que el Esp\u00edritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre \u00c9l\u00bb (Mt 3, 16). Al mismo tiempo, se escuch\u00f3 la voz del Padre celestial que dec\u00eda estas memorables palabras: \u00ab\u00c9ste es mi Hijo amado, en quien me complazco\u00bb (Mt 3, 17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora el Bautista pod\u00eda dar -como heraldo que era- nuevo testimonio de Jes\u00fas: \u00abyo lo he visto y he dado testimonio de que \u00e9ste es el Hijo de Dios\u00bb (Jn 1, 34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El heraldo del Mes\u00edas refuta los errores del pueblo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal era la emoci\u00f3n de las multitudes ante la austera vida de Juan -digna de los antiguos siervos de Dios-, la elevaci\u00f3n de su doctrina y el ardor de su celo que los jud\u00edos llegaron a preguntarse si no estaban ya en presencia del Mes\u00edas. A ello contribu\u00eda el hecho de que ya se hab\u00edan completado las setenta semanas anunciadas por Daniel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan no pod\u00eda consentir ni un instante siquiera que existiera una ambig\u00fcedad en materia tan fundamental. Como profeta, cumplir\u00e1 con toda fidelidad su misi\u00f3n de se\u00f1alar al verdadero Mes\u00edas; como santo, su humildad no tolerar\u00e1 equivocaci\u00f3n alguna; como ap\u00f3stol, aprovechar\u00e1 ese momento apropiado para eliminar toda duda al respecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conoc\u00e9is, el que viene detr\u00e1s de m\u00ed, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia\u00bb (Jn 1, 26-27). Como aut\u00e9ntico heraldo, refuta con toda claridad estos errores. Muchos de sus disc\u00edpulos se rindieron a la autoridad de su testimonio, mientras que otros se obstinaron en el error y se pusieron a decir p\u00fablicamente que \u00e9l era el Mes\u00edas esperado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para obligar al Bautista a que revelara sus intenciones, los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n enviaron a sacerdotes y levitas para interrogarle, entre los cuales hab\u00eda algunos fariseos. No contaban con el esp\u00edritu de verdad que lo animaba (cf. Jn 1, 19-27; Mc 1, 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfT\u00fa qui\u00e9n eres? -le preguntaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Yo no soy el Mes\u00edas -respondi\u00f3 sin vacilar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de desconcertados con esta confesi\u00f3n, insistieron los inquisidores:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00bfEres t\u00fa El\u00edas? \u00bfEres t\u00fa el Profeta?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del coraz\u00f3n del Bautista brot\u00f3 tan s\u00f3lo la verdad pura y simple:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-No lo soy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Dinos al menos qui\u00e9n eres para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado. \u00bfQu\u00e9 dices de ti mismo? -indagaron los fariseos, pensando que en esta ocasi\u00f3n lo atrapar\u00edan en sus redes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Se\u00f1or, como dijo el profeta Isa\u00edas -les replic\u00f3 Juan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvieron a la carga los embajadores:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 bautizas si t\u00fa no eres el Mes\u00edas, ni El\u00edas, ni el Profeta?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan contest\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Yo bautizo con agua, pero \u00c9l os bautizar\u00e1 con Esp\u00edritu Santo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Bautista no cesaba de proclamar su testimonio: \u00abEn medio de vosotros hay uno que no conoc\u00e9is, el que viene detr\u00e1s de m\u00ed\u00bb. Y la embajada del Gran Consejo no hizo otra cosa sino aumentar su prestigio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La autenticidad del heraldo: sus testimonios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus disc\u00edpulos fueron los primeros en recibir su bautismo y entregarse a \u00e9l de todo coraz\u00f3n. Juan los instru\u00eda en los caminos de la vida sobrenatural que \u00e9l mismo segu\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Evangelios sin\u00f3pticos no relatan otro testimonio de Juan sobre Jes\u00fas, a no ser el de su bautismo. El cuarto Evangelio, por el contrario, nos refiere varios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente al del episodio antes narrado, se encontraba Juan con dos disc\u00edpulos, fij\u00f3 su mirada en Jes\u00fas que pasaba, y se\u00f1al\u00f3 con \u00e9nfasis al Salvador de Israel: \u00ab\u00c9ste es el Cordero de Dios\u00bb (Jn 1, 29). El Cordero que se sacrifica, dando su vida para quitar el pecado del mundo. Para que no quedara ninguna duda en el esp\u00edritu de sus disc\u00edpulos, Juan insist\u00eda: \u00abVosotros mismos sois testigos de que yo dije: Yo no soy el Mes\u00edas, sino que he sido enviado delante de \u00c9l. [&#8230;] \u00c9l tiene que crecer, y yo tengo que menguar\u00bb (Jn 3, 28.30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese var\u00f3n llamado a ser profeta del Alt\u00edsimo caus\u00f3 impacto incluso despu\u00e9s de muerto, atemorizando al poderoso tetrarca Herodes, quien al o\u00edr hablar de los portentosos milagros de Jes\u00fas pens\u00f3 asustado: \u00ab\u00c9se es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas act\u00faan en \u00e9l\u00bb (Mt 14, 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su milagroso nacimiento hasta despu\u00e9s de su muerte, fue un verdadero heraldo del Mes\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>Revista Heraldos del Evangelio n\u00ba 150<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Enero de 2016<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>\u00a0P. <\/em><\/strong><strong><em>Fernando Gioia, EP.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Heraldos del Evangelio<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> TUYA, OP, Manuel de. Biblia Comentada. Evangelios. Madrid: BAC, 1964, v. V, p. 769<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link\" href=\"https:\/\/reflexionando.org\/wp-content\/articulos\/iglesia_fe_reli\/San_Juan_Bautista_Heraldo_del_Mesias.pdf\">Descargar art\u00edculo &gt;&gt;<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 No hizo milagros, pero por su predicaci\u00f3n y por el ejemplo de su vida atra\u00eda hacia la conversi\u00f3n. Desde su nacimiento hasta despu\u00e9s de su muerte, fue un verdadero Heraldo del Mes\u00edas. \u00a0 \u00a0 Mucho nos hablan los Evangelios de la persona asc\u00e9tica del Bautista, con sus vestidos evocativos de los antiguos profetas de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[9,3],"tags":[7,12,13,5,6,25,23,69,24],"class_list":["post-1492","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-fe-religiosidad-y-devociones","category-iglesia-catolica","tag-catolicos","tag-heraldos","tag-heraldos-del-evangelio","tag-iglesia","tag-iglesia-catolica","tag-jesucristo","tag-jesus","tag-san-juan-bautista","tag-virgen-maria"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9mhCb-o4","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack-related-posts":[{"id":4359,"url":"https:\/\/reflexionando.org\/index.php\/2025\/01\/14\/san-juan-bautista\/","url_meta":{"origin":1492,"position":0},"title":"SAN JUAN BAUTISTA, EL HERALDO DEL MES\u00cdAS","author":"Admin Reflexionando","date":"enero 14, 2025","format":false,"excerpt":"\u00a0 SAN JUAN BAUTISTA, EL HERALDO DEL MES\u00cdAS\u00a0 No hizo milagros, pero por su predicaci\u00f3n, y por el ejemplo de su vida, atra\u00eda hacia la conversi\u00f3n. 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