LA IGLESIA, UNA BARCA QUE NAVEGA EN EL MAR TEMPESTUOSO DE LOS DÍAS DE HOY

LA IGLESIA, UNA BARCA QUE NAVEGA

EN EL MAR TEMPESTUOSO DE LOS

DÍAS DE HOY 

 

Tristes acontecimientos muestran

a la Iglesia Católica

sujeta a todo tipo de tribulaciones:

decadencia en lugares de antigua tradición cristiana,

persecución en zonas de misión.

En medio de las tempestades

está viva y se fortalece,

porque el poder el infierno nunca podrá vencerla.

“Guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir”, esta frase, pronunciada hace 107 años por la Santísima Virgen a los tres pastorcitos en la segunda parte del llamado Secreto de Fátima, nos deja sorprendidos. Ante ella nos preguntamos: ¿Qué afirmación sería hecha hoy viendo a la Santa Iglesia navegando en el mar de este mundo, sacudida por la decadencia, las persecuciones y, más aún, las perplejidades que abruman a los católicos que se mantienen fieles dentro de la Barca de Pedro?

Por un lado, en importantes países, algunos de tradición cristiana, vemos una decadencia marcante en la disminución de fieles, cierres parroquias, disminución de vocaciones religiosas. En otros lugares, persecución a quienes se mantienen firmes en la fe. Pero, más preocupante aún, es la incertidumbre de los que ven al mundo alejándose de los preceptos evangélicos, acongojados ante una situación que parece sin salida.  

Las agencias de noticias van transmitiendo informaciones, a todo momento, de la situación de decadencia dentro de la barca de Pedro.

Un estudio sobre las diócesis católicas de Baviera, Alemania, realizado por la Agencia de Prensa Alemana, indica a finales de 2023: un millón y trescientos mil católicos han dejado la práctica de la misa dominical, los bautismos y los entierros religiosos entre 2019 y 2022, consecuencia de lo cual: 131 iglesias cerradas. Solo el año pasado más de medio millón de personas renunciaron a la Iglesia Católica en Alemania, exactamente 522.821.

La Diócesis de Columbus, Ohio, Estados Unidos, anunció – a mediados del 2023 – que quince parroquias serán suprimidas, los sacerdotes se han reducido en un 42 % durante los últimos cincuenta años, del 2000 al 2022 el porcentaje de católicos activos bajó en 20 puntos.

Según los datos anuales del Centro de Investigación Aplicada al Apostolado de la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos las vocaciones sacerdotales han caído de 6.400 seminaristas en 1970 a 2.759 en 2022.

 

Una encuesta realizada por Euromedia Research constató que solo el 58,4% de los ciudadanos italianos mayores de 18 años se identifican como “católicos”. En los últimos 50 años, las vocaciones han caído más del 60%, pasando de 6.337 seminaristas en 1970 a 2.103 en 2019.

La diócesis de Haarlem-Ámsterdan, Holanda, hizo la proyección que, en los próximos cinco años, deberían cerrarse el 60% de las iglesias, es decir, 99 de las 164 en su momento.

Menos de la mitad de la población de Inglaterra y Gales, 46,2 %, se afirma hoy cristiana. En 2011 era el 59,3 %.

El número de irlandeses que se consideran católicos es 10% menos en sólo seis años. El número de religiosas en Irlanda ha descendido un 50% en los últimos 20 años.

El Instituto Suizo de Sociología Pastoral (SPI) de St. Gallen reveló que 34,182 personas abandonaron formalmente la Iglesia católica en 2021.

Continúa la oferta de venta de conventos en Europa. Por un millón y medio de euros podrá comprarse en Sarteano, Siena, el de las Clarisas que, durante 500 años, albergó esta congregación de clausura y oración. De convento pasó a colegio, de colegio a hotel, ahora a la venta.

El Senado francés, informa que en Francia al menos 500 iglesias están cerradas permanentemente y para 2030 casi 5000 sitios religiosos enfrentan la amenaza de ser vendidos o demolidos.

Los números son abrumadores. La sabia exhortación de San Pablo a los Romanos (12, 2): “no os acomodéis al mundo presente”, ha sido despreciada; asistimos a las consecuencias. El tan alardeado “aggiornamento” – la puesta al día –, el seguir “los signos de los tiempos” en la evangelización…muestra su fracaso.

En otro sentido advertía San Pablo: “Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, sufrirán persecuciones” (2Tim 3, 12).

Alarman las noticias. Hacia fines del 2023, 7 de septiembre, un seminarista muere calcinado cuando extremistas musulmanes, al fracasar en su intento de entrar en una casa sacerdotal en la diócesis de Kafanchan, de Nigeria, le prendieron fuego. Dos sacerdotes lograron escapar, pero, terriblemente, el seminarista no.

La Navidad de 2023 estuvo marcada por graves actos de violencia en Bokkos, estado nigeriano de Plateau. Entre el 23 y el 26 de diciembre fueron atacadas comunidades cristianas por elementos musulmanes, muriendo casi 170 personas y más de 300 heridos. Se asesinó sumariamente, incendiaron casas y cosechas, iglesias y clínicas. Cada día muere una media de 14 cristianos en Nigeria.

Ataques de insurgentes islamitas en Cabo Delgado, al norte de Mozambique, han obligado a sacerdotes, religiosas y misioneros laicos a huir a otras ciudades. El último 9 de febrero mataron y secuestraron un número indeterminado de personas. Se quemaron iglesias y hogares de cientos de personas.

Quince fieles murieron y dos resultaron heridos durante la misa dominical del 25 de febrero cuando militantes islamitas abrieron fuego dentro de una iglesia católica en Essakane, al norte de Burkina Faso.

India no deja de estar en la lista. El grupo extremista hindú Kutumba Surakshya Parishad presentó un ultimátum, este 7 de febrero, para que se eliminen los símbolos cristianos en las escuelas dirigidas por la Iglesia, exigiéndo que no se vistan con sotanas o hábitos religiosos. También que retiren imágenes de Jesús y María en un plazo de 15 días, amenazando con duras consecuencias.

Una fuente cercana a la archidiócesis de Imphal (India) declaró que los militantes hindúes meitei han destruido un total de 290 pueblos y 603 iglesias en los últimos tres meses.

En Pakistán grupos islamistas han destruido 21 iglesias y al menos 100 hogares de cristianos fueron incendiados.

La ONG, Puertas Abiertas, registrando año tras año la persecución a los cristianos en el mundo informa que, en 2o23: 4.998 cristianos fueron asesinados por su fe, 4.125 fueron detenidos y 14.766 iglesias y propiedades cristianas fueron atacadas por motivos religiosos.

El arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, en la sesión del Consejo de Derechos Humanos del 26 de febrero, destacó que la discriminación y la persecución de los creyentes están aumentando en todo el mundo, la libertad religiosa es violada en casi un tercio de los países del mundo y afecta a alrededor de 4,9 mil millones de personas.

Decadencia y persecución, ¿y la perplejidad?

Estos tristes acontecimientos muestran esta sacrosanta institución, la Iglesia Católica, sujeta a todo tipo de tribulaciones. Los preocupados ante tal dispar situación: decadencia en lugares de antigua tradición cristiana y persecución en zonas de misión, no perderemos la confianza en Aquella que fue fundada sobre la piedra frágil llamada Pedro: “sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia” (Mt 16, 18). Proclamamos la firme convicción de que la Santa Iglesia es una institución divina indestructible. En medio de las tempestades está viva y se fortalece, porque el poder el infierno nunca podrá vencerla (cf: Mt 16, 18).

 

La Prensa Gráfica, 7 de abril de 2024.

P. Fernando Gioia, EP

Heraldos del Evangelio